No falla, no importa a qué lugar del mundo vayas. Allá donde encuentres una festividad, independientemente de cuál sea su carácter, encontrarás una mesa con comida y bebida. Los humanos asociamos estos momentos con el despliegue de las mayores delicias, normalmente aquellas que se consumen (al menos tradicionalmente) solo en esos momentos del año, y la gastronomía de Mallorca es campeona en llenar toda celebración de sabores y aromas exquisitos.

Para los turistas más gourmet, uno de los atractivos a la hora de visitar un nuevo destino es el de conocer los platos típicos que se sirven en esos días especiales del año. Si eres un entusiasta de la comida y las tradiciones locales y quieres venir a la hermana mayor de las Baleares, sigue leyendo, porque desde JS Hotels te garantizamos que esta isla no te decepcionará.

panades - gastronomía de Mallorca

Foto original de: gastroteca.cat

La magia está en el interior

Dado el peso que el cultivo del cereal ha tenido tradicionalmente en nuestra isla, es natural que una parte de la gastronomía de Mallorca tenga a los derivados del trigo como ingredientes fundamentales. La empanada es una de las variantes más exitosas a nivel nacional, más concretamente la empanada gallega, la cual podemos encontrar en cualquier supermercado.

En la gastronomía de Mallorca puedes encontrar exponentes únicos de este plato que se preparan en momentos especiales del año, como el caso de la espinagada, una empanada rellena de anguila o lomo y verduras troceadas que por las fiestas de San Antonio (17 de enero) ocupan los escaparates y las mesas de la localidad de Sa Pobla. Por Semana Santa, el protagonismo culinario lo tienen las panades, hechas de masa dulce o salada y rellenas de todo tipo de delicias: carne de cordero, sobrasada, guisantes, alcachofas, camaiot (un tipo de embutido de cerdo muy típico de Mallorca), rape con bechamel… Una comida tan sabrosa como contundente que no te puedes perder si estás en la isla por esas fechas.

Todos están invitados

Otro tipo de cultivo que ha tenido una importancia capital para la gastronomía de Mallorca ha sido el de la uva. A lo largo de la historia, los periodos del año para campesinado han estado marcados por los distintos momentos clave de la agricultura, siendo la recogida de la cosecha uno de los más jubilosos para toda comunidad y digno de celebrar por todo lo alto. La vendimia es un claro ejemplo de esto, y cada mes de septiembre, en la localidad de Benissalem echan la casa por la ventana.

fideus de vermar - gastronomía de Mallorca

Foto original de: gastroteca.cat

Batallas campales de uvas, espectáculos de cantos satíricos, concursos de carrozas y una gran comida popular en el que un plato en concreto toma el protagonismo: los fideos de vermar, un plato de caldo compuesto de carne de cordero, sobrasada, fideos y, cómo no, vino tinto.

Otro momento que suele reunir a centenares de vecinos en torno a un banquete, en este caso en Palma de Mallorca, es por la víspera del día de San Sebastián (el 19 de enero), en el que las calles de la capital se abarrotan de parrillas en las que se asan todo tipo de carnes, sobrasadas y butifarras, confundiéndose sus aromas con los de la pólvora de los demonis.

 

La Mallorca más dulce

Si unimos los conceptos de “Baleares” y “dulce”, el resultado de la ecuación será muy parecido en la mayoría de los casos: la ensaimada. No obstante, en la gastronomía de Mallorca hay mucha dulzura por descubrir más allá de esta mundialmente conocida pieza de repostería, y algunos de estos exponentes están íntimamente ligados a las festividades de nuestra isla.

Un ejemplo es el de los crespells, unas galletas artesanales que, durante Semana Santa, son omnipresentes en las pastelerías y cafeterías de la isla, fácilmente reconocibles por las variadas formas que adoptan (corazones, flores, peces, estrellas…). Estas galletas comparten protagonismo en estas fechas con los rubiols, una variante de empanadilla dulce rellena de chocolate, requesón o mermelada.

bunyols des verges - gastronomía de Mallorca

Foto original de: Diario de Mallorca

Por las fiestas locales de Valldemossa, las vitrinas se abarrotan de las cocas de patata, unos bollos muy ligeros y esponjosos hechos de patata, huevo y harina y espolvoreados con canela o azúcar. Muy similar a estos últimos, aunque a menudos rellenos de chocolate o crema, son los buñuelos de verges, imprescindibles por las Fiestas de las Vírgenes. Las grandes celebraciones mallorquinas siempre tienen un final dulzón.