Mallorca y su amplia oferta cultural, histórica y gastronómica; la internacionalmente conocida oferta de ocio de Ibiza, el paraíso natural de Menorca y Formentera… estas son algunas de las ideas y destinos que el turista apunta en su lista de imprescindibles cuando planifica su viaje al archipiélago balear. Sin embargo, el no inmerecido atractivo turístico de estas islas puede distraer la atención para que el visitante considere otros destinos más desconocidos, pero tan dignos como los anteriormente mencionados. Tal es el caso de la isla de Cabrera.

Isla de Cabrera

Este pequeño rincón balear situado a unos 30 minutos de Mallorca y declarado Parque Nacional en 1991 encierra uno de los espacios vírgenes mejor conservados del Mediterráneo. Pequeñas calas y zonas de baño con aguas de calidad excepcional, paisajes que quitan el aliento, gran variedad de especies animales por admirar y una interesante historia que conocer son algunas de las cosas que en este enclave natural te esperan. ¿Te ha picado la curiosidad? Entonces sigue leyendo, porque a continuación vamos a mostrarte todo lo que tienes que saber de esta pequeña joya olvidada pero única del archipiélago balear.

CONSIDERACIONES ANTES DE PARTIR

El único modo de acceder a la isla de Cabrera es en barco. Esto, unido al hecho de que es un parque natural y que, por lo tanto, el acceso a la zona está estrictamente controlado, son aspectos del viaje que debes tener en cuenta cuando planifiques tu visita.

La forma más sencilla de llegar Cabrera es a través de las empresas turísticas que organizan excursiones por la zona. Hay cuatro empresas a tu disposición (Mar Cabrera, Excursions a Cabrera, Es Caragol Charter y Click Mallorca) que, por un mínimo de unos 40 euros, te permitirán circunnavegar la isla, pero que por un precio mayor te dejarán desembarcar y explorar la isla (te recomendamos que consultes sus programas para contratar el que mejor se ajuste a ti). Todos sus transbordadores parten de Colònia de Sant Jordi, el puerto más cercano a Cabrera, por lo que los Hoteles JS más cercanos son los de Porto Colom, aunque podrás llegar desde cualquiera de nuestros hoteles tras un viaje en coche de poco mas de una hora.

Una opción alternativa es trasladarse en tu propio barco o con uno de alquiler, lo cual te permitiría partir desde cualquier puerto de Mallorca, incluidos los de la bahía de Alcudia, donde tenemos varios de nuestros hoteles (JS Yate, JS Alcudi-Mar, JS Sol de Alcudia, JS Miramar, JS Horitzó, JS Can Picafort y JS Sol Can Picafort). Sin embargo, antes tendrías que pedir permiso en las oficinas del ICONA (Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza), situadas en Palma de Mallorca, dado el exhaustivo control que tienen tanto del número de visitantes como de embarcaciones que pueden fondean en la zona (un máximo de 50).

Si planeas pernoctar en la isla, esta cuenta con un centro de visitantes (unas antiguas instalaciones militares reformadas) con 12 habitaciones dobles disponibles. El número de noches que puedes pasar en Cabrera varía en función de la época del año: en julio y agosto solo un día, en junio y septiembre dos días y el resto del año hasta una semana.

Una vez resuelto cómo accederás a Cabrera, quedan algunas precauciones que hay que tomar en la visita:

  • Se ruega que todos los visitantes no salgan de las zonas habilitadas para evitar cualquier accidente, especialmente en las zonas de acantilados, donde pueden producirse desprendimientos.
  • Las zonas en sombra son muy escasas en la isla, así que, si tienes planeado hacer senderismo, no olvides llevar crema solar, agua en abundancia y un gorro o sombrero para cubrirte la cabeza.
  • Solo hay una cantina en toda la zona, por lo que es conveniente que lleves comida contigo y bolsas para guardar tus desperdicios, ya que los contenedores de basura no abundan.
  • Por último, deja los aparejos de pesca y las mascotas en casa, ya que tanto la pesca como llevar animales domésticos están estrictamente prohibidos.

 

Isla de Cabrera

Fuente: dondeviajamos.com

MONUMENTO NATURAL

La isla de Cabrera puede parecer a primera vista una roca desolada: el intenso calor del verano, las escasas lluvias y los fríos vientos que sacuden la isla en invierno han dificultado que puedan prosperar árboles. A cambio, la isla encierra una enorme variedad de arbustos y otros tipos de plantas de baja estatura (unas 400 especies), unos 200 tipos de peces en sus costas y unas 150 especies de aves que tienen a esta isla como una parada en su ruta migratoria. La lagartija balear, una especie autóctona que solo se conserva en algunas islas e islotes del archipiélago, te acompañará allá donde vayas.

El paisaje de Cabrera merece ser explorado con tranquilidad. La ruta hacia el Faro de Punta de n’Ensiola, situado en el extremo sur de la isla, te llevará entre 4 y 5 horas y es ideal para conocer de cerca su agreste geografía, enmarcada por acantilados que se internan en las aguas turquesas. Respecto a estas últimas, no las encontrarás de mayor que en esta zona, así que no te marches sin tomar un baño en algunas de sus playas (Es Burri, Espalmador, Cas Pages o Sa Plageta, entre otros), donde, además, podrás practicar snorkel (puedes alquilar el equipo en el puerto de Cabrera).

Sin embargo, si tenemos que hablar de chapuzones de ensueño, Cova Blava, la principal atracción de la isla de Cabrera, se lleva el oro en esta categoría. Se trata de una cueva natural formada bajo los acantilados de la costa noroeste en la que la luz de la tarde, al incidir en el agua, despliega una amplia gama de azules, del turquesa al marino pasando por el eléctrico, y que, reflejados en el techo, crean un ambiente casi irreal. Todos los tours turísticos incluyen un baño en esta zona, así que no te olvides de llevar unas gafas de buceo para que no perderte esta colorida experiencia, en la que también podrás observar multitud de especies marinas.

Isla de Cabrera

Fuente: hablemosdeislas.com

CRUCE DE CULTURAS

La isla de Cabrera, por su localización, ha sido siempre un punto estratégico desde hace siglos. En ella están plasmados los restos de varias civilizaciones (romanos, cartagineses, árabes, cristianos…), especialmente bajo sus aguas. Si estás interesado en el trasfondo histórico de la isla, te recomendamos visitar el Museo de Cabrera Es Celler, localizado a unos 3 kilómetros del puerto, en el que, además, podrás descubrir numerosos detalles de la fauna y flora insular.

A tu llegada a Cabrera, una de las primeras cosas que puedes hacer es visitar el castillo, el principal vestigio humano de la isla, situado a 30 minutos del puerto. La fortificación fue construida en el siglo XIV para evitar que los piratas del norte de África se asentaran ahí y la utilizaran como base para asaltar las costas de Mallorca. A parte de su interés histórico, desde allí gozarás de unas hermosas vistas.

ENTRE LA HISTORIA Y LA LEYENDA

Cerca del castillo encontrarás un pequeño recinto con una cruz en su entrada. Se trata del cementerio de Cabrera, en la que solo hay dos tumbas y que ha sido el origen de una de las historias más interesantes de la isla.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la aeronave que pilotaba el soldado alemán Joannes Böckler fue derribado cerca la isla de Cabrera cuando participaba en una misión en la costa argelina. Los lugareños recuperaron el cadáver y le dieron sepultura junto a la tumba de campesino local (aún hoy se puede ver la inscripción del soldado). La leyenda cuenta que su espíritu atormentaba a los escasos habitantes de la isla pidiendo que fuera enterrado en su patria. En 1982, las autoridades germanas exhumaron los restos del piloto y los trasladaron al cementerio alemán de Cuacos de Yuste (Cáceres), pero se dice que el soldado sigue apareciendo en la isla, probablemente porque el cuerpo que trasladaron fue el del campesino mallorquín.

No es la única historia escabrosa que tiene en Cabrera su escenario. También en las proximidades del castillo encontrarás el monumento en memoria de los soldados franceses, el cual recuerda uno de los capítulos más dramáticos de la Guerra de Independencia. Tras la batalla de Bailén en 1808, la isla se convirtió en un campo de prisioneros para los militares galos capturados. La cifra de personas que fueron mandadas a la isla varía según la fuente, pero oscila entre los 13.000 y 18.000, de las cuales, para el final del conflicto bélico en 1814, sobrevivieron entre 3.000 y 4.000. Los demás perecieron por el hambre, las enfermedades, la violencia o acabando con su propia vida.

Si tomas la ruta hacia el Faro de Punta de n’Ensiola, podrás encontrar en el Pla de les Figueres el tercer misterio que encierra la isla. Conocemos, a raíz de una carta que el Papa Gregorio Magno mandó en el año 603 d.C. a un funcionario, que en esa zona se asentaba un monasterio de monjes bizantinos. En dicha misiva, Gregorio Magno pedía al remitente que, de camino a Málaga, se pasara por el monasterio de Cabrera para supervisar la labor de estos monjes, dado que aseguraba que estos estaban entregados a una “vida disoluta” y “entregada a varios crímenes”. Se han hallado algunas evidencias de presencia humana en esa época, como una necrópolis, una columna del cenobio y restos de utensilios de la época, pero hasta la fecha no se ha hallado la iglesia que debía tener el monasterio, y mucho menos qué pasaba en dicho lugar para que el mismísimo Papa se preocupara por ello.

A pesar de su pequeño tamaño, la isla de Cabrera posee un balance envidiable entre su atractivo como paraje natural y un trasfondo histórico que, aunque no tendrá lugar en las grandes crónicas, tiene el suficiente interés como para atraer tanto a interesados en la historia como a ajenos. Si quieres pasar un día inolvidable, apunta en tu lista imprescindibles de tus vacaciones en Mallorca este pequeño rincón del Mediterráneo. No te arrepentirás.

Isla de Cabrera